La represión en Irán: testimonios sobre muertes y violencia policial

La represión en Irán: testimonios sobre muertes y violencia policial

En Irán, la lucha por la «democracia, libertad y dignidad» se ha convertido en un grito de desesperación tras la muerte de dos jóvenes, Nika y María, quienes fueron asesinadas por agentes del régimen por desafiar la obligatoriedad del velo. Nika, de 35 años, era dueña de una clínica estética, mientras que María, de 30, trabajaba en una empresa de exportación. Ambas se unieron al movimiento que surgió tras el brutal asesinato de Mahsa Amini en 2022, cuyo lema, «Mujer, vida, libertad», ha resonado en todo el país.

Desde entonces, millones de personas han salido a las calles, y la represión del régimen no ha tardado en intensificarse. Según testimonios de iraníes, miles han muerto en las protestas recientes, muchas veces a manos de fuerzas que utilizan armamento militar en contra de manifestantes desarmados. Mediss Tavakoli, una amiga de Nika y María exiliada en España, comparte que las familias de las víctimas han enfrentado una insensible exigencia de pago para recuperar los cuerpos de sus seres queridos. Las tarifas varían entre 1.500 y 5.000 euros, cantidades exorbitantes en un país donde el salario mínimo es de aproximadamente 125 euros al mes.

La cifra de muertos y la opacidad del régimen

La situación parece aún más trágica con las estadísticas de víctimas. Aunque organizaciones como la ONG HRANA reportan alrededor de 2.600 muertes durante las protestas, Tavakoli tiene un registro más sombrío, contando al menos 20 conocidos fallecidos, incluyendo médicos y profesores. Incluso se han conocido casos de muertes en diferentes partes de Teherán, donde las manifestaciones han hecho eco en las 31 provincias de Irán.

Imágenes desgarradoras, como la de un joven encontrado muerto con un papel que lleva el número «11.780» y la etiqueta de «Desconocido», ilustran la tragedia. La cadena Iran International sugiere que la cifra podría ser aún más alta, superando los 12.000 fallecidos solo en la capital.

Reacciones del régimen y el temor generalizado

Ante la sombría percepción de la situación, hay temores de una campaña de detenciones y ejecuciones masivas. Más de 10.000 manifestantes han sido arrestados, y la población se siente cada vez más recluida y vigilada. Un residente de Teherán describe un ambiente de terror, donde los blindados de la Guardia Revolucionaria patrullan las calles y cualquier movimiento puede dar lugar a detenciones arbitrarias.

Las restricciones se traducen incluso en el acceso a alimentos y medicinas. Los disturbios han obligado a muchos negocios a cerrar, exacerbando la crisis humanitaria. Aida, otra iraní exiliada, enfatiza que la situación se ha vuelto insostenible y clama por apoyo internacional. En el contexto actual, los regímenes represivos de los años 80, que culminaron en masacres de disidentes, parecen estar resurgiendo, con implicaciones potencialmente devastadoras para la población.

La comunidad internacional observa, pero la urgencia y las súplicas de ayuda se multiplican entre quienes aún viven en Irán, donde cada día se enfrentan a un régimen decidido a aplastar cualquier forma de disidencia.

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