Irán busca negociar con Estados Unidos para ganar tiempo en su régimen

Irán busca negociar con Estados Unidos para ganar tiempo en su régimen

Irán: Crisis Interna y Posibles Cambios en el Programa Nuclear

El 20 de julio de 1988, el ayatolá Ruhollah Jomeini, líder supremo de Irán, anunció el fin de la guerra con Irak a través de la radio nacional, describiendo la decisión como «beber una copa de veneno». Esta icónica frase resuena nuevamente en la República Islámica, según el exjefe de inteligencia militar israelí, Danny Citrinowicz. En este contexto, el régimen se enfrenta a manifestaciones que, aunque afirma tener «bajo control», están siendo reprimidas y amenazadas por un posible ataque de Estados Unidos.

La Lógica del Cambio y la Negociación

En medio de esta situación, surge la posibilidad de cambios significativos en el programa nuclear de Irán, que Occidente teme que busque la fabricación de armas nucleares, algo que Teherán rechaza. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró en una reunión reciente con diplomáticos que Irán está dispuesto a negociar con Estados Unidos. Este anuncio se produce tras una afirmación de Donald Trump a bordo del Air Force One sobre haber recibido una oferta de diálogo de Teherán.

Estas declaraciones reflejan un contexto más amplio, donde el canciller de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, se trasladó a Teherán en un momento crítico, coincidiendo con intensas manifestaciones contra el régimen. Durante su visita, se reunió con altos funcionarios de la facción moderada del gobierno iraní, incluyendo al presidente Masud Pezeshkian y a Araghchi.

Contexto de las Negociaciones y la Presión Internacional

Omán desempeñó un papel clave en las negociaciones nucleares pasadas entre Irán y Estados Unidos, donde Araghchi delineó la negativa de Teherán a desmantelar completamente su programa de enriquecimiento de uranio. Esta postura fue utilizada por Israel como justificación para llevar a cabo ataques a instalaciones nucleares iraníes antes de un nuevo ciclo de negociaciones en junio. Una fuente cerca de las negociaciones indicó que el canciller de Omán transmitió a Teherán un ultimátum de Estados Unidos, revelando que las recientes protestas podrían estar inspirando a Irán a reconsiderar su postura sobre el diálogo.

La Dinámica de la Crisis Interna

Con las manifestaciones en aumento, Luciano Zaccara, investigador en Qatar, destacó que el régimen iraní está en un dilema sobre cómo sobrevivir, sugiriendo que podrían aceptar las ofertas de negociación de Trump. Sin embargo, existe la preocupación de que el presidente estadounidense pueda optar por acciones militares durante cualquier proceso de negociación.

Citrinowicz advirtió que Estados Unidos puede intentar aprovechar la debilidad de Irán para alcanzar un acuerdo que beneficie sus intereses. Mientras tanto, Irán, bajo un régimen severo de sanciones, busca maneras de gestionar la crisis económica que desencadenó las protestas y, en consecuencia, podría estar intentando ganar tiempo.

Implicaciones de un Diálogo Potencial

A pesar de los posibles beneficios de un nuevo pacto nuclear, la ONG Iran Human Rights reportó recientemente que la represión ha causado al menos 648 muertes, lo que resalta la grave situación humanitaria en el país. Los analistas sugieren que, independientemente de si se establece o no un diálogo, la polarización política continuará creciendo en Irán, donde coexisten un gobierno moderado y fuerzas ultraconservadoras.

Desde diciembre de 2017, las protestas han evolucionado de una queja económica hacia un levantamiento más amplio contra el régimen, inicialmente liderado por vendedores del Gran Bazar de Teherán, un grupo históricamente leal al gobierno. El contexto actual ha llevado a algunos analistas a prever que, ante esta presión, Jomeini podría verse obligado a considerar una negociación con Estados Unidos.

Desafíos Internos y Externos

El líder supremo, Alí Jamenei, enfrenta desafíos significativos no solo por el descontento interno, sino también por su avanzada edad y la falta de un sucesor claro. A pesar de esto, aún mantiene ciertas palancas de poder, como el apoyo de las fuerzas militares y su posición en la comunidad chií más amplia, a nivel regional y global.

Con alrededor de 8 millones de iraníes dependiendo del sector público, la base de apoyo del régimen se refleja en los resultados electorales recientes, donde el ultraconservador Saeed Jalili recibió un número considerable de votos. A pesar de la presión internacional y local, parece que las dinámicas internas también influirán fuertemente en el rumbo futuro de la República Islámica.

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