Tejiendo Futuro: Un Proyecto de Empoderamiento para Mujeres Migrantes en México
En un taller de Básicos de México, un grupo de mujeres trabaja con dedicación y creatividad. Allí, rodeadas de telas, hilos y cintas de medir, elaboran pequeños llaveros de macramé. Zeneida Avendaño, una venezolana de 58 años, comparte su entusiasmo: “Este proyecto nos brinda un espacio seguro y un impulso para nuestro crecimiento personal y profesional”. Junto a seis artesanas migrantes de Perú, Haití, Guatemala y Venezuela, Zeneida forma parte de Tejiendo Futuros, una iniciativa respaldada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que busca generar un sustento para mujeres que enfrentan múltiples desafíos en un país desconocido.
Orígenes del Proyecto
La idea de Tejiendo Futuros nació hace tres años, en un taller para mujeres migrantes organizado por el albergue Cafemin. Valerie Benatar, cofundadora de Básicos de México, se involucró en esta iniciativa, buscando dar a estas mujeres una salida comercial para sus productos. “Entendí la complejidad de incorporarlas al mercado laboral”, señala Benatar. Desde entonces, su empresa ha colaborado con IKEA, vendiendo artículos hechos a mano por las artesanas, que van desde cangureras hasta porta trajes. Un producto en particular, los tortilleros, comenzó a elaborarse en respuesta a una necesidad del mercado mexicano.
Desafíos y Superación
Entre las participantes, está Shnaynise Joseph, conocida como Nunu, una mujer haitiana de 30 años que llegó a México en busca de mejores oportunidades para su familia. Nunu recuerda las dificultades de ser madre migrante: “Es complicado trabajar largas jornadas y cuidar a mi hijo al mismo tiempo”. Sin embargo, considera que ser parte de Tejiendo Futuros es una “bendición”, ya que le permite desarrollarse económicamente y aprender nuevas habilidades. Aunque al principio tenía miedo de no saber hacer llaveros, pronto superó esa barrera con el apoyo de sus compañeras.
Un Futuro Prometedor
El objetivo del proyecto es convertirse en un negocio sostenible que genere oportunidades laborales para cada vez más mujeres migrantes. Benatar menciona que en dos años esperan sumar 30 participantes y transformar el taller en una cooperativa textil. “Queremos que ellas sean dueñas de su trabajo y tengan las capacitaciones necesarias para ser proveedores”, explica. Zeneida, quien llegó a México en 2016 y luchó durante dos años para adaptarse, afirma que el empleo es clave para ofrecer a sus hijos un futuro mejor.
Apoyo Institucional y Visibilidad
La OIM juega un papel fundamental en esta iniciativa al proporcionar asesoría y abrir puertas a otras oportunidades laborales fuera de la industria textil. En un evento reciente, América Ferrera, embajadora de Buena Voluntad de la OIM, se reunió con las mujeres para escuchar sus historias. La actriz, de origen hondureño, enfatiza la importancia de tratar a los migrantes con dignidad y brindarles las oportunidades necesarias para reconstruir sus vidas. “No están pidiendo caridad. Están pidiendo una oportunidad”, concluye Ferrera, destacando la resiliencia y determinación de estas mujeres.