Ricardo Salinas Pliego, un magnate conocido por su fuerte rechazo hacia el Estado, ha sido objeto de atención mediática debido a sus recientes declaraciones en defensa de su licencia televisiva. Su discurso desafía los principios de legalidad y diálogo que caracterizan a una sociedad civilizada.
El empresario, conocido por su aversión a lo colectivo y su amor por el dinero, ha visto su imagen empañada tras el aumento de sus deudas fiscales. Estos problemas han llevado a que su concesión de TV Azteca, obtenida a través de favores políticos y políticas de privatización, esté en riesgo de ser revocada si no salda sus obligaciones con el fisco.
Ante esta posibilidad, su equipo de comunicación ha inundado los medios con comparaciones históricas, especialmente entre su situación actual y el controversial cierre del diario Excélsior en 1976. Esta analogía, con la intención de evocar una imagen de censura, ha sido objeto de crítica.
El caso de Excélsior
El golpe a Excélsior, llevado a cabo bajo el gobierno de Echeverría, involucró la intervención directa del Estado en un medio crítico hacia el PRI. El control del diario fue tomado a la fuerza, lo que resultó en un significativo recorte de su capacidad informativa y su prestigio. Esta comparación con la situación actual de Salinas Pliego es desafortunada, ya que el contexto y la naturaleza de los problemas son radicalmente distintos.
La crisis de Salinas Pliego
Ricardo Salinas se enfrenta a una encrucijada crítica. Las multas impuestas por el Nuevo Poder Judicial, sumadas a diversas disputas legales, amenazan su imperio empresarial. Si persiste en su negativa de pago, podría enfrentar un procedimiento de ejecución que incluya la confiscación de bienes, potencialmente incluso su televisora.
A medida que el riesgo se intensifica, sus representantes han emergido en el ámbito público, acuñando términos como «censura» para describir las acciones del gobierno en relación con su situación fiscal. Este enfoque es problemático, ya que contrasta la justicia fiscal con la falta de rigor informativo en TV Azteca.
La realidad de TV Azteca
En los últimos años, TV Azteca ha enfrentado serias críticas por difundir información errónea durante momentos cruciales, como la pandemia. Esta tendencia de manipulación informativa ha erosionado la confianza del público en la red. Los comunicadores vinculados a Salinas se oponen al llamado de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quien cuestionó qué anunciantes querrían asociarse con una cadena que difunde mentiras y alienta el odio.
Esta defensa de la programación de TV Azteca ignora el hecho de que la desinformación puede constituir una violación de los términos de la concesión que les fue otorgada. La frecuencia radioeléctrica es un bien público que debe ser utilizado para informar con veracidad y responsabilidad.
A medida que la presión sobre Salinas Pliego aumenta, es fundamental recordar que el acceso a información veraz es un derecho esencial para el público. La lucha por la verdad en los medios es vital para la salud de la vida democrática y pública en México. La historia demuestra que las ideas, especialmente las de una prensa crítica, son fundamentales para la transformación de la sociedad.