La Fórmula 1 ha vuelto a Las Vegas en 2023, pero el regreso a Nevada no ha sido el espectáculo esperado. Cuatro décadas después de su última visita, el evento, que prometía ser la «Super Bowl de las carreras», se ha visto envuelto en incidentes que han dejado mal sabor de boca entre los organizadores y aficionados. Desde el primer entrenamiento libre, la extravagancia que caracteriza a la ciudad fue puesta a prueba cuando una tapa de alcantarilla mal sellada fue succionada por el Ferrari de Carlos Sainz, provocando que el piloto español tuviera que abandonar la sesión con daños significativos en su coche.
Tras la evaluación del incidente, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) decidió eliminar todas las tapas de alcantarilla para evitar futuros problemas, un esfuerzo que requirió la colaboración intensiva de los comisarios y voluntarios de la prueba. El segundo entrenamiento libre, que estaba programado para más tarde, no comenzó hasta las dos y media de la madrugada, con las gradas completamente vacías ya que los aficionados fueron evacuados por “cuestiones logísticas y de seguridad”. La imagen de un evento tan relevante desprovisto de público fue un golpe para la imagen de la Fórmula 1, que esperaba impresionar. Fred Vasseur, director de la Scuderia Ferrari, no escatimó en expresar su descontento: “Lo que ha sucedido es simplemente inaceptable en la F1”. Esta primera jornada dejó una marca negativa en un evento que había suscitado controversia por los exorbitantes precios de algunas experiencias y la posterior oferta a precios mucho más accesibles.
En 2023, el recuerdo de esos contratiempos continúa presente, y una vez más, un problema similar surgió durante la primera jornada de entrenamientos. Esta vez, una tapa suelta en la curva 17 del circuito generó otra bandera roja a falta de 20 minutos para finalizar la práctica. Las escuderías Alpine y Haas alertaron sobre la situación, provocando una pausa en la actividad hasta que se confirmara que el problema estaba resuelto. Sin embargo, minutos después, los comisarios decidieron detener la sesión nuevamente al sospechar que la cuestión no se había solucionado completamente. Así, Las Vegas sigue teniendo un inicio decepcionante para su esperado evento, marcada por detalles tan sencillos como el estado de las tapas de alcantarilla.
Pese a los inconvenientes, Lando Norris finalmente lideró los tiempos, superando al piloto de Mercedes, Kimi Antonelli, por solo 29 milésimas. Max Verstappen, en noveno lugar, quedó a medio segundo, mientras que Oscar Piastri se posicionó en la 14ª plaza con un margen de ocho décimas. La falta de continuidad en la práctica hace difícil predecir el rendimiento en la clasificación oficial programada para la madrugada del sábado en España (5:00 del domingo). Las condiciones climáticas, con temperaturas alrededor de diez grados, afectan negativamente el agarre y aumentan el desgaste de los neumáticos, añadiendo un nivel de incertidumbre a esta parte crucial de la temporada.
Este Gran Premio de Las Vegas, a pesar de su brillantez y extravagancia, resalta las grietas bajo la superficie del asfalto, reflejando la dualidad de la ciudad: un paraíso de luz y vibrante actividad, pero a la vez, un terreno lleno de desafíos inesperados.