Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia, comienza su mandato con un traspiés en el ámbito diplomático. A última hora, once países—diez europeos y uno asiático—fueron invitados a la ceremonia de posesión presidencial, programada para este viernes en Cali. La Cancillería colombiana había recibido quejas de jefes de misiones diplomáticas asentadas en Bogotá sobre su exclusión de la lista de invitados. Este hecho podría interpretarse como un trato desigual y afectaría las relaciones bilaterales. Para calmar los ánimos, el gobierno electo rápidamente desmintió esta situación, responsabilizando al Ejecutivo saliente y convocando finalmente a las delegaciones afectadas.
Los representantes de Ucrania, Armenia, Estonia, Eslovenia, Eslovaquia, Croacia, Georgia, Serbia, San Marino, Malta y Chipre no habían sido incluidos inicialmente en la lista. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, este desaire causó incomodidad, especialmente considerando que sí se había extendido una invitación a Rusia. La ausencia de Ucrania se volvió particularmente crítica debido al contexto del conflicto actual entre Ucrania y Moscú, lo cual podría influir en la percepción sobre la postura del nuevo gobierno.
El memorando interno de la Cancillería, fechado el lunes, reflejaba también la inquietud por la exclusión, dado que varios de los países marginados tienen una influencia significativa en decisiones estratégicas para Colombia, como la exención de visa dentro del área Schengen.
Este incidente se suma al reciente anuncio del presidente De la Espriella de cerrar embajadas colombianas en 14 países, incluyendo a Cuba y Nicaragua, con el objetivo de reducir gastos públicos. Este movimiento busca revertir la política exterior diversificada de la administración anterior, encabezada por Gustavo Petro, que había establecido nuevas relaciones con naciones africanas como Senegal y Etiopía, así como caribeñas como Haití y Barbados.
Mauricio Jaramillo Jassir, viceministro de Exteriores durante el gobierno de Petro, criticó la exclusión de estos países y calificó la acción como un mensaje “preocupante”. Jaramillo enfatizó que el gobierno entrante no parece reconocer la importancia de las relaciones con la Unión Europea, el principal socio inversor de Colombia. En una entrevista, subrayó que no es alentador que, antes de asumir el cargo, ya existan desplantes hacia otros países.
La justificación del nuevo Gobierno
En respuesta a la controversia, el equipo de De la Espriella emitió un comunicado explicando que las invitaciones a la posesión se basaron en “criterios uniformes de acreditación y protocolo”. Argumentan que durante la transición se detectó que 29 embajadores no habían presentado sus credenciales debido a una acumulación de trámites por parte del gobierno saliente.
Tras este descubrimiento, De la Espriella instruyó a la Dirección General de Protocolo a enviar las invitaciones a los once países inicialmente excluidos. Según el comunicado, esta decisión no responde a preferencias políticas, afinidades ideológicas ni decisiones selectivas.
La ceremonia de toma de posesión se llevará a cabo este viernes en Cali, la tercera ciudad más importante de Colombia, rompiendo una tradición centenaria de realizar este evento en Bogotá, la capital. Entre los invitados, se encuentran varios líderes de países con posturas ideológicas similares al nuevo presidente, como el argentino Javier Milei y el chileno José Antonio Kast, así como el rey Felipe VI de España. Se espera que De la Espriella mantenga reuniones bilaterales con estos líderes antes de su investidura.