La Libertad de Expresión y su Contexto en la Era Digital
La libertad de expresión es un derecho fundamental que protege la manifestación de opiniones, incluso las que pueden ser provocadoras o erradas. Sin embargo, este derecho también ampara a periodistas, investigadores y ciudadanos para examinar declaraciones, aportar pruebas y afirmar que son falsas. Señalar una mentira no es censura; de hecho, añadir contexto y publicar pruebas que desmienten afirmaciones representa un ejercicio esencial de libertad de expresión en cualquier democracia.
Responsabilidad en Redes Sociales
La libertad de expresión no solo se refiere a la protección del individuo, sino también del colectivo. Por ello, las plataformas sociales deben asumir su responsabilidad sobre el contenido que los usuarios comparten. Recientemente, se ha revelado que el Gobierno de Estados Unidos intenta promover una declaración centrada en la “libertad de expresión” durante la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas. Este movimiento busca debilitar la regulación tecnológica a nivel global, especialmente en la Unión Europea, beneficiando a las grandes empresas de tecnología.
Definiciones Erróneas de Libertad de Expresión
El enfoque de la administración Trump sobre la libertad de expresión utiliza una definición limitada, sugiriendo que implica la capacidad de decir lo que se quiera sin consecuencias. Sin embargo, la auténtica libertad de expresión contempla deberes y responsabilidades. Según el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, este derecho incluye no solo la libertad de comunicar y recibir información, sino también la obligación de hacerlo dentro de un marco que asegure la salud pública, la moral y la protección de los derechos ajenos.
El Rol de las Plataformas Digitales
Es importante distinguir entre el derecho a publicar una mentira y la responsabilidad de una plataforma en la difusión de esa información. Las plataformas sociales, a diferencia de individuos, no deben amplificar afirmaciones engañosas a millones de personas sin tener en cuenta las repercusiones sociales. Las decisiones comerciales de estas empresas tienen un impacto real en cómo se distribuye la información.
Cuestionando la Amplificación de Desinformación
La crítica debe centrarse no solo en lo que se permite decir, sino en cómo y por qué se amplifica cierto contenido. Las plataformas no son neutrales; sus algoritmos priorizan ciertos mensajes, lo cual es tanto una decisión comercial como editorial. La capacidad de viralizar mensajes que provocan miedo o indignación puede resultar en la difusión de desinformación, lo que plantea importantes interrogantes sobre su responsabilidad.
Exigencias de Transparencia
La Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea se centra en la diferenciación entre las libertades individuales y las responsabilidades de las plataformas. Esta legislación exige a las empresas grandes que evalúen y mitiguen riesgos sistémicos, así como que ofrezcan mayor transparencia sobre sus algoritmos de recomendación. La exigencia de responsabilidad no debe ser confundida con censura.
Conclusión: Un Debate Público Saludable
La libertad de expresión debe fomentar un debate enriquecido, donde se investigue y se cuestione. El fact-checking es una herramienta fundamental para garantizar que todas las voces sean escuchadas, evitando que los poderosos definan la realidad sin oposición. Aunque cada individuo tiene derecho a expresar su opinión, no se les puede otorgar el derecho a ser creídos sin el cuestionamiento pertinente.
La libertad de expresión debe proteger el debate público, nunca convertirse en un escudo contra la rendición de cuentas.