La salud de Jesús Manuel Arenas Silva, un migrante venezolano de 45 años, se deterioró drásticamente el pasado lunes mientras se encontraba a bordo de un autobús del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Georgia. Arenas Silva sufrió un paro cardíaco durante su traslado entre dos centros de detención. A pesar de los esfuerzos de los equipos de emergencia, no se logró reanimarlo y fue declarado muerto en un hospital.
Este trágico suceso eleva a 54 el número de migrantes fallecidos bajo custodia del ICE desde el comienzo del segundo mandato del expresidente Donald Trump. Esta cifra representa una de las más altas registradas en la última década, según un informe de Human Rights Watch.
Los eventos que rodean la muerte de Arenas Silva resaltan las preocupaciones sobre la salud y seguridad de los migrantes en el sistema de detención estadounidense, un tema que ha sido objeto de creciente atención y crítica en los últimos años.