En el estadio de Los Ángeles, el tentador ritmo de Superestrella, de Aitana, y Despechá, de Rosalía, resonaba en el ambiente cargado de energía y optimismo. Bajo un sol abrasador y casi 30 grados, los aficionados españoles se congregaron con un objetivo claro: no permitir que Bélgica se interpusiera en el camino hacia las semifinales del Mundial 2026. El poderío y la pasión de la hinchada eran palpables incluso antes de que los jugadores saltaran al campo, con tambores resonando y banderas ondeando. La expectativa era alta, y la afición tenía fe en su equipo.
Un Partido Decisivo
La victoria de España se materializó gracias a dos goles cruciales: el primero, de Fabián, que encendió la esperanza al inicio del encuentro, y el segundo, del incansable Mikel Merino, que selló el triunfo en el minuto 87, justo cuando la ansiedad comenzaba a invadir a los aficionados. En las gradas, la fe nunca flaqueó, y el ambiente se tornó festivo con la celebración de figuras conocidas como Penélope Cruz, Brad Pitt, y otros rostros célebres que acompañaron a la afición en esta jornada histórica.
La Afición al Límite
Con un lleno total de 70.492 espectadores, el estadio fue testigo del apoyo incondicional de los aficionados. Javier Bardem, quien ya había asistido a otros partidos, se mostró particularmente animado, llevando la camiseta número 26. Su participación no pasó desapercibida, pues fue captado charlando con el delantero Borja Iglesias durante un entrenamiento previo al partido.
Mientras tanto, muchos españoles quedaron afuera del estadio, intentando conseguir entradas, dispuestos a pagar hasta 800 euros. Algunos incluso comprometían sus vacaciones para hacer el viaje a Los Ángeles, impulsados por el deseo de ver a su selección.
Famosos y Ambiente Festivo
La presencia de celebridades como Brad Pitt, que apareció con una camiseta de Estados Unidos pero acompañado de su novia Inés de Ramón —de raíces españolas—, aportó un toque vibrante al evento. La pareja disfrutó de la experiencia, rodeada de un ambiente festivo en la zona VIP, donde el champán y la gastronomía local fueron protagonistas.
A pesar de la ausencia de pañuelos rojos tradicionalmente asociados con San Fermín, la fortuna estuvo presente, simbolizada por un pequeño ícono que la esposa del cónsul general de España llevó consigo, atrayendo la buena suerte para la selección española.
La jornada culminó en una celebración colectiva, donde la voz de los aficionados y el fervor por su equipo se hicieron eco en cada rincón del estadio, preparando el escenario para el próximo desafío: la semifinal contra Francia.