A partir de 1939, al menos 511 personas vinculadas a la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) fueron objeto de depuración por parte de las autoridades franquistas. Este hecho histórico, que ha marcado la vida de muchos investigadores, se ha documentado por primera vez de manera exhaustiva por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el principal organismo público de investigación en España, que fue creado por Franco sobre los cimientos de la JAE.
El próximo año se conmemoran 120 años desde la fundación de la JAE, una institución que promovió las estancias en el extranjero de científicos españoles y cuyo presidente vitalicio fue el célebre Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal. A lo largo del tiempo, se ha perpetuado el mito de que el CSIC fue simplemente un sucesor de la JAE, sin rupturas. Sin embargo, la historiadora del CSIC, Ana Romero, afirma que este discurso es engañoso. “La investigación revela que hubo más rupturas que continuidades”, señala, tras haber dirigido un proyecto que ha explorado 13 archivos oficiales para recuperar las historias de las personas depuradas.
Un Archivo Inédito
Por primera vez, el nuevo archivo digital del CSIC incluye no solo a científicos y catedráticos, sino también a personal de apoyo, como administradores, taxidermistas y archiveros, quienes desempeñaron un papel crucial en el quehacer científico. El catálogo detalla los destinos profesionales de los depurados, que variaron desde aquellos que continuaron su labor sin dificultades, hasta quienes sufrieron sanciones severas que incluyeron el exilio o la destitución, castigos que perduraron incluso después de la muerte de Franco en 1975. “El número de sanciones refleja la magnitud de la represión franquista, y por eso hemos decidido documentarlas con detalle”, explica Romero.
El nuevo archivo digital, accesible al público, ha sido presentado en la sede central del CSIC en Madrid. Este esfuerzo forma parte de la aplicación de la Ley de Memoria Democrática de 2022, que busca deshacerse del legado franquista de la institución. Esto incluye la eliminación de retratos de figuras franquistas y la renombración de institutos, como la conversión del Instituto de Química Física Rocasolano en el Instituto Blas Cabrera, en honor al físico represaliado.
Historias de Represión
En el acto de presentación, se compartieron historias representativas de la represión. Ricarda Monero Fernández, empleada en la Residencia de Estudiantes, fue apartado permanentemente de su empleo debido a su participación en un comité durante la guerra. Rafael Méndez Martínez, médico y profesor, fue reinstalado tras un proceso de depuración, pero su carrera terminó en el exilio. La química Carmen García Amo también es parte de este relato, habiendo trabajado en proyectos importantes antes del conflicto.
Mujeres en el Archivo
El nuevo archivo también contiene un apartado dedicado a las mujeres depuradas. Según Romero, “sus nombres a menudo no se encuentran en los archivos, ya que sus historias están englobadas en los documentos de hombres”. Muchas de estas mujeres enfrentaron represalias, aunque no siempre a través de procesos formales de depuración, lo que refleja la precariedad de su situación laboral. Algunas se exiliaron, mientras que otras abandonaron sus estudios para abrir farmacias. Este esfuerzo por documentar sus historias busca visibilizar sus contribuciones y sufrimientos.
Uno de los ejemplos es María del Carmen Pescador del Hoyo, quien, tras ser sancionada por su asociación con figuras políticas y por la vestimenta inusitada, fue víctima de una serie de restricciones que afectaron su carrera. Su caso ilustra cómo las denuncias a menudo empleaban motivos superficiales para impulsar la represión, con sanciones que incluían la prohibición de avances laborales.
De los depurados, aproximadamente un 60% pudo continuar con su carrera, mientras que un 40% enfrentó el exilio, la pérdida de su empleo o la muerte en prisión. La investigación también ha descubierto que numerosos documentos han desaparecido, y uno de los objetivos es que los familiares de los represaliados puedan contribuir con información adicional.