La trágica muerte de Alejandro, un niño de 12 años, ha dejado una profunda huella en la sociedad chilena. El suceso ocurrió durante un robo de automóvil en la madrugada de este martes en San Bernardo, al sur de Santiago. Alejandro viajaba con su padre y su tía materna cuando fueron víctimas de una violenta encerrona perpetrada por un grupo de delincuentes.
El automóvil fue asaltado en la caletera de la Ruta 5 Sur, donde cuatro jóvenes, uno de ellos de 17 años, arrebataron el vehículo a la familia. Durante el incidente, Alejandro quedó enganchado al cinturón de seguridad y fue arrastrado casi tres kilómetros mientras los asaltantes se daban a la fuga. A pesar de los gritos desesperados de sus familiares, quienes fueron obligados a salir del vehículo bajo amenazas con cuchillos, los delincuentes continuaron su camino sin detenerse.
El fiscal Leonardo Tapia informó que los implicados en el robo fueron conscientes de la situación de Alejandro, quien estaba en peligro, pero no realizaron ninguna acción para detener la tragedia. Esta conmovedora historia ha suscitado indignación y luto en todo el país, reflejando el creciente problema de la violencia delictiva en Chile.
La comunidad espera respuestas por parte de las autoridades sobre cómo prevenir este tipo de delitos y proteger a los ciudadanos de futuras tragedias. La muerte de Alejandro se une a una serie de incidentes que han generado un debate urgente sobre la seguridad pública en Chile.