A las 14:46 del 11 de marzo de 2011, un poderoso terremoto de magnitud 9,1 sacudió el océano Pacífico, con su epicentro localizado a aproximadamente 130 kilómetros al este de Honshu, la isla principal de Japón. Este devastador fenómeno natural causó la muerte de más de 15,000 personas y, posteriormente, un tsunami de olas de hasta 40 metros impactó la costa japonesa, provocando la fusión de tres reactores en la central nuclear de Fukushima. Además, se registraron varias réplicas de considerable intensidad.
Poco después del desastre, un grupo de investigadores observó un fenómeno inédito: las ondas sísmicas generadas por el terremoto viajaron a través del interior del planeta, rebotando en el núcleo terrestre. Un estudio publicado en Science detalla que este rebote provocó un desplazamiento de Japón hacia el este.
La Dinámica de las Ondas Sísmicas
Luís Rivera, sismólogo de la Universidad de Estrasburgo y coautor del estudio, explicó que, quince minutos después del terremoto, la onda S interna descendió hasta la interfaz entre el núcleo y el manto terrestre, donde se reflejó completamente. “Las ondas sísmicas se clasifican en dos grandes tipos: las superficiales, que se desplazan horizontalmente, y las internas, que lo hacen por el interior del planeta”, señaló. A diferencia de las ondas P, que viajan más rápido y se pueden desplazar a través de un fluido, las ondas S no pueden hacerlo, lo que causa que se reflejen al llegar al núcleo líquido.
El comportamiento interno de estas ondas sísmicas presenta una dinámica interesante. La onda P, al ser más rápida, no se detiene; una parte de ella continúa hacia el núcleo interno, mientras que la otra se refleja. Por otro lado, la onda S debe regresar completamente. Según Rivera, esta onda se comporta de manera especial al descender al núcleo y al rebotar hacia la superficie, experimentando un nuevo giro cuando llega a la atmósfera, que no es un medio sólido.
Desplazamientos Notables de Japón
Este fenómeno sísmico resulta crucial para entender el movimiento de Japón. Utilizando una red de 1,200 receptores GNSS, los investigadores determinaron que el país se desplazó entre cinco y seis milímetros debido al rebote de la onda sísmica. Aunque el terremoto original provocó un desplazamiento de hasta 2,4 metros, este nuevo movimiento es significativo por su extensión uniforme a lo largo de Japón, desde Hokkaido hasta Kyushu.
La geofísica Sunyoung Park, primera autora del estudio y afiliada a la Universidad de Chicago, destacó que este desplazamiento escalonado sugiere un deslizamiento distribuido a lo largo de aproximadamente 3,000 kilómetros, representando la mayor extensión lateral documentada para un evento sísmico en la región.
Implicaciones en la Actividad Sísmica
Japón, situado sobre una compleja intersección de múltiples placas tectónicas en una zona de subducción, se encuentra en un entorno altamente sísmico. El terremoto de 2011 no solo afectó a las placas individuales, sino también a diversas fallas tectónicas que, por el rebote de la onda sísmica, fueron activadas. Según Park, esto revela un nuevo tipo de peligro relacionado con las ondas que se propagan a gran profundidad, las cuales pueden causar nuevos deslizamientos minutos después del sismo principal, cuando el temor parece haber cesado.
Jordi Díaz, investigador de Geociencias Barcelona (GEO3BCN – CSIC), señaló que esta observación subraya la relevancia de las ondas sísmicas en la superficie y su impacto en la elaboración de modelos de riesgo sísmico. Díaz advirtió que el fenómeno observado es excepcional, dado que ocurrió tras uno de los terremotos más intensos registrados. La posibilidad de que tales efectos se repitan en terremotos de magnitudes más menores aún queda por explorarse.