“Subite, te invito a pasarnos tres pueblos”. Este mensaje, escrito en un cartel artesanal con letras negras sobre cartón marrón, se hizo visible entre la multitud que inundó la plaza frente al Congreso argentino. El pasado miércoles, miles de personas se congregaron con el lema “ni una menos”, una reivindicación que tomó fuerza en un contexto social complejo.
Una respuesta a la ola reaccionaria
La masiva participación en esta jornada no solo fue un claro pronunciamiento en favor de la lucha contra la violencia de género, sino también una reacción ante un discurso que ha ido ganando espacio en los últimos años. Este discurso argumenta que los feminismos han radicalizado su militancia. En términos coloquiales, se dice que “se pasaron tres pueblos”. Esta afirmación ha llevado a un resurgimiento de una ola reaccionaria que pone en entredicho los avances logrados en la lucha por los derechos de las mujeres.
Contexto político y social actual
Con Javier Milei al frente del gobierno argentino, las políticas implementadas para combatir la violencia machista enfrentan un peligro inminente de desmantelamiento. La resistencia ciudadana, manifestada en la masiva marcha, evidencia un compromiso firme en la defensa de los derechos y la igualdad. El movimiento “ni una menos” sigue siendo un baluarte en la lucha por un futuro libre de violencia hacia las mujeres.
En este contexto, la marcha no solo representa una denuncia, sino también una afirmación de que la lucha por los derechos de las mujeres es un tema que no puede ser ignorado ni deslegitimado.
La convocatoria masiva y la participación activa de la sociedad resuenan como un llamado a la acción y a la reflexión sobre el estado actual de las políticas de género en Argentina.