La Constituyente de [Lugar]: Un Proyecto Fracasado desde su Inicio

La Constituyente de [Lugar]: Un Proyecto Fracasado desde su Inicio

El presidente Gustavo Petro ha convocado una Asamblea Nacional Constituyente con el objetivo de implementar reformas rechazadas por el Congreso, ya sea por inconveniencia o por inconstitucionalidad. En mayo, inició una campaña para recolectar cinco millones de firmas que respalden este proyecto ante el Congreso. Su intención es añadir dos nuevos capítulos a la Constitución, los cuales garantizarían derechos fundamentales, incluyendo salud, trabajo y pensiones, además de reformar el sistema político y combatir la corrupción.

Hernando Gómez Buendía, filósofo, abogado y economista, aborda en su reciente obra Colombia después de Petro los logros y fracasos del presidente. Según Gómez, Petro organizó a la izquierda, convirtiéndola en la principal fuerza política del país, aunque su gestión fue criticada en múltiples frentes. «Si dependiera solo de Petro, Colombia se parecería mucho más a Venezuela», afirma. Él observa que la administración de Petro mostró una clara «pulsión contra los contrapesos», al tiempo que intentó presionar la separación de poderes y atacó a las cortes, incluso pidiendo que se procesara a un juez que dictó un fallo desfavorable a su gobierno.

El análisis también resalta que, a pesar de los esfuerzos de Petro por expandir el gasto público y realizar reformas tributarias, las instituciones colombianas como las cortes, el Consejo Nacional Electoral, el Banco de la República y el Congreso se mantuvieron como contrapesos efectivos. En este sentido, Gómez señala que, aunque la gestión de Petro generó estragos en sectores como seguridad, salud y confianza inversionista, no logró afectar los pilares esenciales del sistema.

Durante su mandato, Petro se dedicó a combatir al establecimiento, los medios, los gremios y empresarios, actuando más como opositor que como gobernante. Sin embargo, dejó una izquierda consolidada e institucionalizada en el país. Aunque pudiera perder las próximas elecciones, la izquierda ha logrado asentarse en la sociedad colombiana, con representación y posibilidades de competitividad electoral.

En cuanto a la Asamblea Constituyente, el proceso establecido por la reforma de 1991 limita su convocatoria, lo que ha llevado a que intentos previos hayan fracasado. El proceso de convocar a una Constituyente, así como las consultas y plebiscitos, son a menudo complicados y la Corte Constitucional muestra reticencias debido a la omnipotencia que podrían adquirir esos organismos. La experiencia de la Constituyente de 1991 dejó claro que una nueva convocatoria podría generar un cambio radical y potencialmente destructivo para el orden establecido.

La figura del constituyente primario busca reemplazar al poder constituido, lo que plantea la interrogante sobre quién controlaría a quienes poseen facultades absolutas. Este ha sido el dilema desde la Constituyente de 1991: confiriendo un poder que puede ser complicado de gestionar y que podría tener consecuencias profundas.

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