En 1985, Margaret Atwood publicó El cuento de la criada, una novela que posteriormente se convirtió en una aclamada serie televisiva en 2017. Ambientada en Gilead, un régimen totalitario que ha reemplazado a Estados Unidos, la obra aborda una sociedad marcada por la opresión y la pérdida de derechos de las mujeres, forzadas a convertirse en criadas debido a una crisis de fertilidad. Esta distopía se ha dado a leer como una advertencia sobre las posibles evoluciones de políticas sociales y políticas públicas en el mundo contemporáneo.
Recientemente, la administración chilena, que asumió en marzo, ha mostrado tendencias preocupantes que evocan el espíritu de la obra de Atwood. El histórico líder de la ultraderecha, José Antonio Kast, ha tratado de revivir el ideario de Jaime Guzmán, arquitecto ideológico de la dictadura de Pinochet y figura clave del modelo neoliberal en Chile. Guzmán, junto a los Chicagos Boys, transformó al país en un laboratorio del neoliberalismo, rehén de políticas de austeridad y privatización.
La transición democrática trajo consigo un periodo de ajustes económicos moderados, intentando suavizar las extremas consecuencias del neoliberalismo. Sin embargo, el estallido social de 2019 marcó un antes y un después en la lucha por derechos sociales y contra la desigualdad en Chile. Los movimientos ciudadanos demandaron una transformación del sistema, lo que condujo a intentos de reformar la Constitución de 1980, que sigue vigente. Dos procesos constituyentes fracasaron, manteniendo el legado de Guzmán intacto.
Gabriel Boric, exlíder estudiantil y presidente hasta 2026, llegó al poder con una agenda progresista, pero debió adaptarse a los desafíos urgentes de un país que enfrenta crisis migratorias, inseguridad y problemas económicos. Al final de su mandato, traspasó el Poder a Kast, quien se ha presentado como el defensor del conservadurismo en un contexto global. Aunque la campaña de Kast se centró en la migración y la seguridad, su verdadera agenda ideológica, que se alinea con líderes como Trump y Orbán, busca desmontar las políticas sociales y derechos conquistados por diversos grupos sociales.
Kast propone un retorno al individualismo económico promovido por Guzmán, cuestionando la responsabilidad del Estado en áreas como salud y educación. Su visión implica una ruptura con los ajustes sociales implementados en las últimas décadas. Además, pretende avanzar en una agenda profundamente conservadora que ataca derechos de mujeres y de la comunidad LGBTQ+.
En este escenario, Kast se presenta como un mesías con la misión de completar lo que, según él, fue interrumpido, lo que plantea no solo un desafío político, sino también ético y social para Chile. La aspiración de este régimen recuerda las temáticas centrales de El cuento de la criada, en el que se vislumbra una distopía alarmante.
Así, el sueño de un Chile transformado a la imagen de sus ídolos se torna una realidad palpable. La distopía de Atwood resuena con las inquietudes actuales: ¿estamos presenciando un posible golpe de estado teocrático neoconservador, o será simplemente una crisis que pronto se resolverá?