Celeridad en las investigaciones y garantías de justicia, son las exigencias del activista venezolano Yendri Velásquez, de 33 años, quien continúa sufriendo las secuelas físicas y psicológicas del brutal atentado que sufrió el 13 de octubre de 2025. En este ataque, perpetrado por tres sicarios, Velásquez y su amigo, el politólogo Luis Peche, fueron baleados al salir de su residencia en el norte de Bogotá. Más de seis meses después, este violento episodio aún pesa sobre sus vidas.
“Ese miedo que te queda, ese terror, creo que uno nunca lo va a poder superar. Pero toca hacer la vida”, afirmó Velásquez durante una entrevista por videollamada. Desde febrero, se encuentra viviendo en un tercer país que prefiere no revelar, luego de haber sido víctima de este ataque sin precedentes contra exiliados venezolanos.
El contexto del ataque
El atentado ha sembrado el pánico entre la comunidad de exiliados venezolanos en Colombia, que se ha convertido en el principal refugio para muchos perseguidos políticos por el régimen de Nicolás Maduro. Alrededor de tres millones de venezolanos residen en territorio colombiano, buscando seguridad y oportunidades lejos de la crisis en su país de origen.
Repercusiones entre los exiliados
Este ataque resalta la vulnerabilidad en la que se encuentran los ciudadanos venezolanos que han huido de la represión en su patria. La percepción de inseguridad ha aumentado entre los líderes de la oposición y los activistas, quienes sienten que la amenaza persiste incluso en su nuevo entorno.
La situación expone no solo la necesidad de respuestas rápidas y efectivas por parte de las autoridades colombianas, sino también el requerimiento de una protección más robusta para los exiliados políticos, cuyas vidas dependen del contexto de seguridad que logren encontrar en su nuevo hogar.
La comunidad internacional observa atentamente la evolución de este caso y las medidas que se tomen en respuesta a la creciente preocupación por la seguridad de los exiliados venezolanos en Colombia.