Las primeras decisiones del Gobierno de José Antonio Kast
A casi dos meses de asumir la presidencia, José Antonio Kast ha delineado un camino que busca inspirarse en el pasado y en otros liderazgos globales. El nuevo presidente de Chile anunció un conjunto de medidas durante su discurso más extenso hasta la fecha y su primera cadena nacional, donde dejó claro que el país enfrenta una emergencia y que él tiene la solución.
Una emergencia económica como prioridad
Kast ha decidido enfocarse en la emergencia económica, desglosando su visión a través de términos cargados de significado, como “urgente”, “duro” y “ruptura”. Sin embargo, el presidente evita referirse a una «quiebra», prestando atención a un delicado equilibrio retórico. De las tres emergencias prometidas —seguridad, económica y social— la económica será la que reciba mayor atención. Su defensa se sostiene sobre una retórica en la que se entrelazan ideas y cifras conocidas durante el debate político, moldeando un discurso que recuerda a una narrativa de héroes y villanos.
Retórica populista y héroes empresariales
La narrativa presentada por Kast continúa con tradiciones populistas observadas en otros líderes de la región, como Jair Bolsonaro y Javier Milei. Su mensaje, ahora como presidente, destaca la necesidad de liberar al empresariado de dos décadas de regulaciones y burocracia estatal. A través de la figura de un Gobierno fuerte y valiente, Kast busca reducir impuestos a la contratación y eliminar barreras para las inversiones, en un esfuerzo por rejuvenecer a lo que considera el motor económico del país.
¿Quiénes son los villanos?
Curiosamente, los villanos de esta historia son las figuras políticas de las últimas dos décadas, incluyendo a expresidentes como Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, a quienes se señala como responsables de la crisis actual que afecta al empresariado. Este enfoque enulimitar a la política de oposición, socava la colaboración y perpetúa el antagonismo.
La amenaza del estancamiento
En este marco narrativo, Kast introduce un nuevo peligro: el «Estancamiento», que parece ser el antagonista principal de su historia. A diferencia de cómo se percibe a la izquierda, que queda excluida del debate, los desafíos que plantea se encapsulan en esta dicotomía entre el progreso económico y el letargo. Kast parece tener claro que su estrategia se fundamenta en señalar una crisis permanente para justificar su agenda.
Populismo y estrategias comunicacionales
Este enfoque se alinea con una estrategia de comunicación que busca definir un «nosotros» en oposición a un «ellos.» A través de esta separación, Kast busca consolidar su apoyo y llevar a cabo su visión de Gobierno. La retórica de la ultraderecha global encuentra analogías en narrativas de otros países que también han enfrentado retos similares.
El camino hacia el 2030
Kast ha presentado su Gobierno como una oportunidad para «romper todo lo malo y reconstruir todo lo bueno,» fijando la meta para el restablecimiento del país en 2030. Sin embargo, queda por ver cómo este enfoque impactará en su administración cuando surjan verdaderas crisis que demanden atención nacional y acción inmediata.