El virus de los Andes está en el centro de un brote que ha afectado al buque MV Hondius, resultando en tres fallecimientos. Este virus, aunque comúnmente se considera que se contagia principalmente a través de roedores, según un estudio reciente, también puede transmitirse de persona a persona en ciertas circunstancias. Un brote similar ocurrido en Argentina entre 2018 y 2019 mostró 34 contagios y 11 muertes, evidenciando mecanismos de transmisión más amplios de lo que se pensaba.
Transmisión del virus de los Andes
Los expertos subrayan que, aunque el contagio del hantavirus se relaciona tradicionalmente con roedores, este estudio indica la existencia de supercontagiadores, individuos que, debido a su carga viral y actividad social, pueden propagar el virus de manera significativa. La tasa de transmisión registrada fue de 2.12, comparable a la del COVID-19 en sus inicios, lo que indica que el virus puede tener un potencial de transmisión más amplio del que se creía.
Detalles del brote en Argentina
El brote en Argentina se localizó en las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro. La introducción del virus ocurrió a través de un reservorio de roedores y comenzó a propagarse a partir de tres personas que asistieron a eventos sociales: un cumpleaños, un funeral y una consulta médica. Las autoridades sanitarias respondieron con medidas de aislamiento, que inicialmente ayudaron a contener la propagación, pero el número de casos aumentó hasta 34. Según los expertos, estas decisiones preventivas fueron cruciales para frenar un brote mayor.
Comparación con otros eventos
Abdirahman Khalif Mohamud, portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destacó las similitudes entre este brote y el ocurrido en el cumpleaños de 2018 en Argentina. En una rueda de prensa, enfatizó la necesidad de implementar medidas como el rastreo de contactos para detener la cadena de contagio en situaciones similares. “Estamos ante una situación comparable”, afirmó.
Eventos de transmisión
El primer evento de transmisión se registró en una fiesta de cumpleaños con aproximadamente 100 asistentes. Un participante, conocido como paciente 1, desarrolló síntomas y se retiró pronto de la celebración. Posteriormente, cinco personas que se sentaron cerca comenzaron a mostrar síntomas compatibles con el síndrome pulmonar por hantavirus entre 17 y 24 días después del evento. Se identificó también un sexto infectado que había tenido contacto en el baño, lo que resalta la importancia de interacciones breves en espacios cerrados.
Impacto de la transmisión social
Uno de los infectados más activos, el paciente 2, fue responsable de propagar el virus a seis personas tras el evento. Este paciente falleció 16 días después de mostrar síntomas y su cónyuge también desarrolló fiebre durante el velorio. A su vez, otras 10 personas que asistieron al funeral y que tuvieron contacto cercano con otro infectado presentaron síntomas entre 14 y 40 días después.
Consideraciones sobre el virus
A pesar de la gravedad del brote, hay razones para la tranquilidad. Según el estudio, menos de mil casos del virus de los Andes han sido documentados, y en la mayoría de los casos no se han observado cadenas de transmisión secundaria. Durante el brote analizado, la tasa de contagio disminuyó a 0.96 tras la implementación de medidas de aislamiento. Además, se evidenció que la transmisión se limita a un número reducido de eslabones, a diferencia de otros virus que se propagan exponencialmente.
Investigaciones anteriores
La investigación sobre el virus de los Andes fue pionera en demostrar la posibilidad de su transmisión de persona a persona. Se utilizaron diversas técnicas como pruebas serológicas y análisis genómico para confirmar el contagio. Los expertos señalan la necesidad de reevaluar la amenaza que representa este virus, especialmente dado su potencial de propagación y la alta tasa de mortalidad, que alcanzó el 32% en Argentina el año pasado. La mortandad del síndrome pulmonar por hantavirus es aún más alta, llegando al 38%.
Los hantavirus en Europa y Asia son generalmente menos virulentos, y el hantavirus en Estados Unidos no se transmite entre humanos, lo que complica la comprensión del potencial de contagio de la variante argentina. Sin embargo, la definición de contacto de alto riesgo ha sido adaptada por científicos, lo que indica que el virus de los Andes debe ser tomado en serio por la comunidad internacional de virología.