El Aumento del Sicariato en Bogotá: Un Fenómeno en Expansión
En Bogotá, la violencia asociada al sicariato ha alcanzado niveles alarmantes, convirtiéndose en un servicio delictivo común. Según la Policía Metropolitana, de enero a marzo de 2023, 134 de los 265 homicidios registrados en la capital colombiana fueron por encargo, lo que equivale a un 50,5%. Este fenómeno, que antes de la pandemia representaba aproximadamente un 30% de los homicidios, ha ido en aumento. En 2018, solo el 15% de los homicidios eran casos de sicariato, según un estudio de la Policía Nacional.
Crecimiento alarmante del sicariato
Laura Suárez, directora del área de seguridad urbana en ProBogotá, señala que el crecimiento del sicariato en Bogotá es preocupante, aunque los datos oficiales han dejado de ser publicados de manera sistemática. Un informe de junio de 2025 del concejal Julián Espinosa indica que en 2022 hubo 431 casos de sicariato, lo que representó el 42% de los homicidios. En 2023, se reportaron 437 casos (40,3%), y en 2024, la cifra subió a 606, casi la mitad de los 1.214 homicidios totales.
Competencia entre bandas criminales
Suárez explica que estas cifras muestran un claro aumento en la competibilidad entre bandas criminales que buscan dominar diferentes territorios en la ciudad, fundamentales para sus economías ilícitas, como el narcotráfico. Esta competencia ha intensificado la violencia en Bogotá, donde múltiples organizaciones en conflicto operan de manera interconectada.
La producción de cocaína en Colombia ha alcanzado niveles significativos, con estimaciones de Naciones Unidas que indican alrededor de 3.000 toneladas anuales. Este aumento ha mejorado la financiación de los grupos criminales dentro de la ciudad. Según Suárez, más dinero significa acceso a más armas y la capacidad de reclutar a más personas. Esta dinámica ha llevado a la sofisticación del crimen organizado en Bogotá.
La evolución del crimen organizado
Andrés Nieto, director del Observatorio de Seguridad de la Universidad Central, complementa esta información al señalar que el crimen se ha transformado en un sistema de servicios. En este nuevo esquema, el sicariato se presenta como un “outsourcing criminal” donde diferentes bandas ofrecen y contratan servicios entre sí. Esto complica la labor de investigación, ya que la falta de una estructura jerárquica clara dificulta seguir el rastro de las operaciones criminales.
Acceso fácil a las armas
El acceso a armamento se ha vuelto alarmantemente sencillo. En áreas como San Bernardo, las armas se alquilan por precios bajos, lo que facilita su uso para cometer delitos. Esto está relacionado con el creciente mercado de venta ilegal de armas, alimentado por el contrabando proveniente de las fronteras de Venezuela y Ecuador, lo que ensancha la capacidad operativa de las bandas urbanas.
Desafíos institucionales y falta de atención gubernamental
Ambos expertos coinciden en que el problema del sicariato en Bogotá no es únicamente criminal, sino también institucional. Suárez advierte que el Gobierno nacional ha abandonado a las ciudades en su lucha contra el crimen, debilitando su capacidad de respuesta. Bogotá, con una población de 8 millones de habitantes, tiene la tasa de pie de fuerza policial más baja en una década: solo 206 policías por cada 100.000 habitantes. Esto limita la capacidad de la policía para entender y combatir el crimen, que muchas veces se origina en otras regiones del país.
Nieto critica que las bandas delincuenciales de Bogotá no son una prioridad en la estrategia nacional de seguridad. El enfoque actual del gobierno sigue la lógica de los años 80 y 90, donde los recursos se asignan según la presencia de grupos armados, ignorando la magnitud del crimen urbano.
Datos y herramientas de investigación perdidas
Las herramientas clave para la investigación del crimen, como el Inventario Criminal Unificado, han dejado de actualizarse, lo que dificulta el rastreo de patrones delictivos y disputas territoriales en zonas críticas como Santa Fe, Los Mártires, Usme y Ciudad Bolívar. Los problemas de deterioro urbano y la baja presencia institucional contribuyen a crear un ambiente propicio para la acción del crimen.
Expansión de la violencia
La naturaleza del sicariato permite que el crimen se expanda por la ciudad. Si alguien contrata un asesinato, se llevará a cabo donde sea necesario, lo que implica que los homicidios pueden ocurrir en cualquier lugar de Bogotá, incluso si están motivados por disputas territoriales.
Respuestas institucionales y resultados
La Alcaldía de Bogotá ha implementado algunas acciones que han generado opiniones encontradas. Suárez destaca que, entre 2024 y 2025, la ciudad logró una reducción del 3,4% en homicidios, siendo la única capital que lo consiguió. En cambio, Nieto es más crítico al afirmar que no se ha observado una estrategia clara y que se ha perdido parte de la contención en los delitos lograda en administraciones anteriores.
Ambos coinciden, sin embargo, en que el sicariato es una pieza clave para entender la dinámica del crimen en Bogotá.