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El Mundial de 1986 se desarrolló en un contexto de dolor y superación para México, aún marcado por el devastador terremoto de 1985 que cobró miles de vidas. A dos meses de la competencia, el exfutbolista Fernando Quirarte sufrió la pérdida de su padre y de un primo médico. A pesar del sufrimiento personal, Quirarte se convirtió en un jugador clave en la selección nacional, destacándose como un defensa central que anotó dos goles durante el torneo, un hecho poco común en su posición.
Recordando el Mundial del 86
Pregunta. ¿Aún sueña con los goles que anotó en el Mundial del 86?
Respuesta. Más que sueños, son recuerdos que la gente me hace recordar. El Mundial representó un respiro para un país que había padecido tanto. La alegría de los resultados nos ayudó a superar un momento difícil.
P. En medio de tanto dolor, ¿cómo logra enfocarse en el juego?
R. Diría que lo transformé en una motivación. Mi padre quería verme en ese Mundial. Usé mi pena como impulso, lo que me permitió estar al máximo en el campo.
Rituales y momentos emotivos
P. ¿Tenía algún ritual o cábala en honor a su padre antes del primer partido contra Bélgica?
R. No tenía nada específico. Siempre llevaba una foto de mis padres en mi mochila y pedía su bendición antes de jugar. En el Mundial, aunque no estaban físicamente, me bastaba ver su imagen para sentir su apoyo.
P. ¿Cómo recuerda el momento de anotar contra Bélgica?
R. Creo que hay una fotografía icónica de ese momento que refleja la euforia. Correr y alegrarme con el gol fue una experiencia indescriptible. Fue un instante de conexión profunda con mi padre.
El papel de la afición y la presión en el equipo
P. ¿Sintieron presión por dar alegrías a México al ser anfitriones por segunda vez?
R. Sin duda. Pero supimos manejar esa presión positivamente. La empatía del público hacia nuestra selección fue notable y nos motivó a dar lo mejor de nosotros.
P. Tras derrotar a Bulgaria, ¿había confianza en llegar a semifinales o más?
R. Sí, el apoyo de los aficionados nos impulsó. Aunque enfrentamos a Alemania, creímos en nuestra capacidad. El torneo representó nuestro mejor desempeño histórico, pese a la eliminación en penales.
Reflexiones sobre el equipo y la selección actual
P. ¿Cómo describiría a la selección de 1986 en términos de liderazgo?
R. Fue un grupo diverso, con distintos líderes dentro del equipo. Bora Milutinovic nos unió con un objetivo: triunfar por el bien de la selección, más allá de los intereses individuales.
P. ¿Cómo ve la selección mexicana actual?
R. La veo bien, con potencial. Los jugadores están motivados, aunque la falta de tiempo de preparación de Javier Aguirre puede ser un reto. Confío en que se consolide una buena selección.
P. ¿Qué le parece que las Chivas sean una base importante en el equipo nacional actual?
R. Me alegra, ya que es una señal de que el Guadalajara está jugando bien. Es vital para el cambio generacional en el fútbol mexicano.