Las encuestas de intención de voto indican que el año electoral ha comenzado en Colombia, lo que generará un aumento en la atención hacia los candidatos y sus posibles triunfos. Sin embargo, la situación internacional, especialmente en América Latina, es cada vez más compleja, y los líderes del país parecen no darse cuenta. La administración de Donald Trump continúa en su primer año de mandato, y queda claro que estamos ante un panorama de creciente tensión geopolítica, donde la ley del más fuerte prevalece y Estados Unidos se reserva el derecho de intervenir en países de su órbita de influencia.
En este contexto, Venezuela atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Su soberanía está en riesgo, y la percepción en Washington es que tiene la situación bajo control. No obstante, en realidad, Venezuela se asemeja a un polvorín listo para estallar. La geopolítica internacional sugiere que la lucha por el control de sus ricos recursos naturales se intensificará. La calma actual podría ser efímera; el eventual ingreso de empresas petroleras extranjeras marcaría el inicio de un conflicto mayor. La intervención en el territorio venezolano es más complicada que simplemente derrocar a su líder, Nicolás Maduro.
Factores de poder en Venezuela
Donald Trump ha adoptado una postura pragmática hacia el chavismo, con la intención de evitar repetir fallidas intervenciones como en Afganistán e Irak. Sin embargo, en Venezuela existen múltiples factores de poder. Las Milicias Bolivarianas y los colectivos chavistas, conformados por aproximadamente 4 millones de personas armadas, representan un desafío significativo. Aunque muchas de estas armas son obsoletas, su capacidad de daño sigue siendo considerable. Además, la organización criminal El Tren de Aragua y grupos guerrilleros como el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y disidencias de las FARC están activos en el país, involucrados en actividades ilícitas como narcotráfico, extorsión y minería ilegal.
La inestabilidad creada por estos factores de seguridad es una preocupación para Colombia. Durante conversaciones entre el presidente Gustavo Petro y Trump, se habrían discutido acciones militares conjuntas contra el ELN, dado que este grupo ha utilizado el territorio venezolano como refugio. Sin embargo, contar con el apoyo estadounidense no debe ser interpretado como un acto de altruismo; detrás de estas decisiones existe un interés material que debería ser considerado cuidadosamente
Desafíos para Colombia
La posibilidad de que Estados Unidos mire hacia Colombia, en busca de recursos como los de La Guajira o el Golfo de Maracaibo, plantea un dilema grave para la soberanía nacional. ¿Qué pasaría si el interés estadounidense en estas áreas se intensifica? Desde hace décadas, Colombia ha planteado reclamaciones sobre delimitaciones marítimas en esa región. ¿Cómo respondería el país, especialmente en un contexto donde se demandan nuevos aliados, como Brasil y México, para enfrentar estos desafíos?
Los tiempos actuales presentan nuevos retos que requieren un replanteamiento profundo de la política. En lugar de debates simplistas sobre orientación política, sería más productivo centrarse en la defensa de los intereses nacionales. La era de Trump ha reavivado el nacionalismo, y resulta crucial entender que el concepto de soberanía no debe ser menospreciado. Sectores políticos siguen promoviendo visiones que podrían llevar a Colombia a convertirse en un protectorados, en lugar de fortalecer su autonomía en un mundo dominado por poderosos Estados.
Un llamado a la reflexión
Es esencial un replanteamiento de la política nacional. Los dogmas del pasado ya no son efectivos frente a los retos actuales. Colombia necesita un liderazgo que se enfoque en proteger los intereses nacionales, alejado de lealtades partidistas o infiltraciones de grupos económicos. La pregunta clave no es quién ganará las elecciones, sino cómo se gobernará en beneficio del país.
La construcción de un nuevo consenso nacional, que trascienda los intereses de las élites, puede ser crucial para la supervivencia del Estado. Blindar la soberanía y fortalecer las instituciones democráticas se convierten en prioridades en medio de un panorama internacional hostil. La creación de un acuerdo político sólido debe considerar que los países sin una visión soberana pueden ser tratados como vasallos en la arena internacional.
Los tiempos son complejos y desafiantes. Las certezas del pasado están siendo cuestionadas, y es vital que se preste atención a la realidad que enfrenta Colombia en el contexto global actual.